Sorprende que todavía lleguen ejemplos tan escandalosos de cómo no se debe trabajar con comunidades. El último caso es el de Bryan Adams, quien ha iniciado una cruzada contra las páginas de fans que utilizan su nombre o su imagen. Al parecer, al cantante canadiense le molesta que sus propios fans compartan de forma espontánea su afición por él en Internet y ha pensado que puede controlarles con mano dura. Para ello ha contratado a la compañía Web Sheriff, una empresa especializada en intimidar y demandar, que ya trabajó en el pasado con el artista antes conocido como Prince y que ha se dedicado a mandar notificaciones a los administradores de páginas de fans para que se porten bien y cumplan una serie de directrices marcadas por ellos. Y para empezar, de momento, han cerrado unos cuantos fansites.
Grave error Bryan, así no se hacen las cosas. Esas páginas están realizadas por gente que te admira y que dedica muchas horas a llenar de contenido y animar comunidades de fans sin pedir nada a cambio. Tienes una suerte que está claro que no sabes valorar y desde luego la mejor manera de acercarte a ellas no es a través de una empresa cuyo nombre ya lo dice todo. Aun cuando en esas páginas haya contenido que no te resulta interesante o consideras ilegal, resulta muy poco inteligente ir de malas y con amenazas. Es en estos casos cuando la labor del community manager es fundamental para acercarse de una forma más amistosa. Lo primero será contactar con esas páginas y ofrecerles toda la ayuda que puedan necesitar, agradeciendo todo el trabajo que se está realizando. Solo cuando hayamos ganado su confianza podremos intentar explicarle tranquilamente que ciertos contenidos no son adecuados y que agradecerías que fueran retirados. Por experiencia propia os puedo asegurar que por lo general la persona que se esconde detrás de un fansite no tiene ninguna gana de complicarse la vida y que quitará ese contenido sin problema. Al fin y al cabo si una persona dedica horas de su tiempo libre a un artista es porque lo idolatra en alguna medida y cualquier detalle que tengamos con ella lo va a agradecer siempre. ¿Por qué atacar entonces a tu propio público?